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Esta historia bien podría servir para el guión de una película sobre la mafia italiana. Pero no se trata de una ficción sino de un caso bien real. Los protagonistas son, por un lado, la ascendente cantante Taylor Swift y su familia y, por otro, Dan Dymtrow, su primer manager.
El hombre que lanzó a la fama en 2004 a la bella vocalista country demandó tanto a ella como a su familia por despido improcedente. Por aquel entonces, Taylor acababa de conocer gracias a Dan a un directivo de una discográfica muy importante llamado Scott Borchetta. Pero cuando comenzaron las negociaciones serias entre la artista y el sello, Dan Dymtrow fue excluido de las mismas por lo que ahora afirma sentirse víctima de una conspiración por parte de la familia Swift y reclama una parte de los beneficios de la carrera profesional de la intérprete.
El curso de los acontecimientos tomó un tono mucho más oscuro y de carácter mafioso con los datos aportados por el juez instructor de la causa, quien hizo público un e-mail que el padre de la cantante dirigió a Scott Borchetta en el que decía: “Basta de Dymtrow. Me pediste que le rompiera las piernas, lo atara con una cadena y lo lanzara a un lago. Lo hice”.
Los familiares de Taylor alegan que si se excluyó a Dan fue porque este no consiguió los permisos para poder llevar adelante la carrera de una menor de edad y que no piensan ceder ante las presiones del manager despedido.
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